¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

Ciudad de Buenos Aires. Pascua 2020

“El Ángel dijo a las mujeres: No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba, y vayan en seguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea, allí lo verán.”
(Mat. “8. 1-10)

 

Queridas familias:
Son algunas mujeres las que, dentro de la ritualidad judía, andan frecuentando al Señor. Ese mismo Jesús, que había muerto, que se había llevado consigo todas las esperanzas de un pueblo, que se había convertido en una gran decepción, ese mismo Jesús hoy muestra su gran poder. Es que el que se pasó haciendo el bien, no podía dejarnos sin nada más que un simple recuerdo. ¡Jesús ha resucitado y esa es nuestra fe!
Toda la Iglesia celebra hoy la Pascua de Jesús: la muerte y la resurrección. Nosotros queremos celebrar con ustedes, también. A pesar de nuestra situación, que nos encuentra a todos en casa, no queremos dejar de decirles ¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN! Los abrazamos y celebramos el hecho de que, a pesar del dolor, de la desesperanza, de la sensación de que todo está perdido, Jesús sigue resucitando. Resucita en nuestras vidas, en nuestras relaciones, en nuestras familias, en nuestro trabajo.
La fe de los cristianos no está en las ritualidades, sino en la vida que se hace rito. Jesús se pasó haciendo el bien, para que nosotros hagamos lo mismo. En la vida que abrazamos se hace misterio el amor de Dios que vence las desesperanzas de su pueblo. La muerte no tiene la última palabra frente al amor que lo transforma todo.
No es poca cosa que el evangelio nos diga que las primeras en ser testigos de la resurrección sean mujeres. Las mismas, para el pueblo judío, formaban parte del paisaje del pueblo, pero no tenían ni voz ni voto. Toda una humanidad cree en Jesús y su Pascua a partir de la voz de estas primeras misioneras de la vida. La situación de hoy también nos invita a escuchar aquellas voces ignoradas de la sociedad, a mirar la miseria humana, a ser más humanos, a pensar qué realidades sociales se nos han convertido en parte del paisaje; pero sobre todas las cosas nos invita a ser misioneros de la vida.
No hay pascua posible si no hay un profundo y convencido sentido de hacerse cargo de la vida. “Aquello que no se asume, no se redime”. Esta Pascua, rara, donde estamos todos en casa, cuidándonos mutuamente, nos invita a eso: a hacernos cargo de nuestras propias vidas, a mirar a Jesús, y junto a Él animarnos a repensar dónde está puesto nuestro corazón, en qué tenemos puesta todas las energías, qué valor le damos a la vida.

Deseamos que ustedes también celebren hoy. Celebrar la fe que resucita, que se hace vida, que se hace rostro, que se hace fiesta.

Que el amor de Jesús que vuelve a renacer en todo, se haga luz y nos regale la gracia de ser misioneros de la vida.

Comunidad Instituto Santa Rita.