APRENDIENDO DE MANERA DIFERENTE

Entre el 24 de Julio y el 4 de agosto más de 50 personas han estado presentes en una pequeña aldea ubicada a 1.000 kilómetros al noreste de Buenos Aires en la provincia de Corrientes llamada Tatacuà Tabay.

Desde 2001 por lo menos tres veces por año el Padre Enrique Calamante , párroco Oblato de San Roque en Villa Urquiza lidera un grupo misionero integrado por un jóvenes alumnos y exalumnos de las escuelas lanterianas de Castelar y Capital.

Las estadías están orientadas en apoyar a distintos grupos de personas de esas zonas rurales que presentan una realidad social compleja con problemas de subsistencia y calidad de vida básica.  En el trascurso de los años se han puesto en marcha microproyectos, con la colaboración local, para mejorar aspectos específicos en el área sanitaria como por ejemplo la implementación y el mantenimiento de un poli ambulatorio “las salitas” que proporciona servicios en el área de cardiología, kinesiología, ginecología, odontología entre otras. Mediante la visita en las casas se han ido conociendo las formas de vivir de la población que en su mayoría descienden del noble pueblo Guaranì.

La presencia de los jóvenes está principalmente orientada al apoyo de los niños por medio de actividades lúdicas en las distintas capillas u centros sociales que culminan en el día del niño con una masiva participación.

Este es un proyecto lanteriano que relaciona los distintos institutos, parroquias y centro sociales de manera diferente e integrada. En este sentido cabe señalar que, a lo largo del año en todos los institutos argentinos de la congregación de los Oblatos de María Virgen, entre ellos, Santa Rita se acopian materiales utilizados en las actividades misioneras.

Es un desafío para los jóvenes y adultos de capital y provincia conectarse con realidades muy distintas a las habituales e integrarlas en su itinerario personal y comunitario.

Mas allá del apoyo asistencial se destaca el valor de los encuentros humanos entre jóvenes, niños y adultos donde se intercambia afecto y se valora el crecimiento mutuo.